EPIFANÍA DEL SEÑOR - 6 DE ENERO

 

ESTACIÓN EN LA BASÍLICA DE SAN PEDRO


Restos del S.IV o S. III

Se celebra en San Pedro porque allí se encuentran los restos de San Pedro,
Es una de las fiestas más antiguas del candelario cristiano,se encuentran rastros en el S.IV y aún al final del S.III. Revelación de la venida del Mesías hecha a los gentiles (paganos) representados por los Tres Santos Reyes Magos, conducidos por la misteriosa estrella, símbolo de la fe
LOS REYES MAGOS EN CAMINO AL ENCUENTRO DE JESÚS,
GUIADOS POR LA ESTRELLA
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La liturgia festeja la entrada de los paganos en la Iglesia.

LITURGIA EPIFANÍA DE NUESTRO SEÑOR

Historia de los Reyes Magos

La llegada de los Reyes Magos a los hogares cada víspera del 6 de enero forma parte de las tradiciones más arraigadas de la Navidad, tanto en España como en distintos países centroeuropeos y latinoamericanos. Pero, ¿cuál es la historia de los Reyes Magos?

Según relata el evangelista Mateo, los Reyes Magos emprendieron su camino para darle la bienvenida al Mesías, y lo hicieron siguiendo una estrella fugaz que les guiaba hasta Belén. Antes de llegar se encontraron con Herodes, el gobernador de Judea, quien pidió a los reyes que cuando encontraran el lugar exacto donde había nacido el niño regresaran a su palacio para hacérselo saber. Herodes insistió en que su intención era adorar también al niño Jesús, sin embargo, cuenta la Biblia que los Reyes Magos fueron avisados en sueños por un ángel de las verdaderas intenciones de Herodes: matar al rey nacido. Por supuesto, los Reyes sabios no volvieron a avisar a Herodes. Según la Biblia, los Reyes Magos ofrecieron al Mesías oro, incienso y mirra, tres elementos que simbolizaban la humanidad y que tenían un poderoso significado:

·         Oro: el oro, metal precioso por excelencia, era ofrecido solamente a los reyes, motivo por el cual Baltasar se lo ofreció a Jesús, Rey y Dios simultáneamente.

·         Incienso: Gaspar obsequió al niño Rey incienso, otro elemento ofrecido a los monarcas que simbolizaba el respeto y la esperanza. Además, el incienso era utilizado también para rendir culto a las divinidades, haciendo referencia así a que el niño Jesús era Dios entre los hombres.

·         Mirra: finalmente, Melchor le trajo al niño mirra, el material utilizado para embalsamar los cuerpos de los difuntos. Con esto quería simbolizar que el niño nacido hombre moriría joven, y que su madre necesitaría la mirra para ungir su cuerpo llegado el momento.

San Agustín (siglos cuarto y quinto) en sus sermones de la Epifanía afirmó que llegaron el día 13 después del nacimiento del Señor. Es decir, el 6 de enero del calendario actual.

4. Reyes por tradición

San Mateo, el único que habla de los magos en la Biblia, explica que fueron de “oriente”, una zona que para los judíos eran los territorios de Arabia, Persia o Caldea. Por otro lado, los orientales llamaban “magos” a los doctores.

“Mago” en lengua persa significaba “sacerdote” y justamente los magos (“magoi” en griego) eran una casta de sacerdotes persas o babilonios. Ellos no conocían la revelación divina como los judíos, pero estudiaban las estrellas en su deseo de buscar a Dios.

La tradición les llamó “reyes” a los magos en referencia al Salmo 72 (10 -11) que dice: “Los reyes de occidente y de las islas le pagarán tributo. Los reyes de Arabia y de Etiopía le ofrecerán regalos. Ante él se postrarán todos los reyes y le servirán todas las naciones”.

6. El origen de sus nombres, fisonomías y regalos

Los nombres de los magos no aparecen en las Sagradas Escrituras, pero la tradición les ha dado ciertos nombres. En un manuscrito de París a fines del siglo siete aparece que se llamaban Bitisarea, Melchor y Gataspa, pero en el siglo nueve se empezó a propagar que eran Gaspar, Melchor y Baltazar.

Melchor es graficado generalmente como un anciano blanco con barba en representación de la zona Europea y ofrece al Niño el oro por la realeza de Cristo. Gaspar representa a la zona asiática y porta el incienso por la divinidad de Jesús. Mientras que Baltazar es negro por los provenientes de África y regala al Salvador la mirra, sustancia que se utilizaba para embalsamar cadáveres y símbolo de la humanidad del Señor.

En la época que se les empezó a pintar con estas características no se tenía conocimiento de América. Además, los tres hacen referencia a las edades del ser humano: juventud (Gaspar), madurez (Baltazar) y vejez (Melchor).

7. La estrella habría sido una conjunción de planetas

Sobre la estrella de Belén que vieron los Reyes Magos se han construido varias hipótesis. Antes se decía que fue un cometa, pero estudios astronómicos indican que al parecer se debió a la conjunción de los planetas Saturno y Júpiter en la constelación de Piscis.

En este sentido, los Reyes Magos posiblemente deciden viajar en busca del Mesías porque, en la antigua astrología, Júpiter era considerado como la estrella del Príncipe del mundo; la constelación de Piscis, como el signo del final de los tiempos; y el planeta Saturno en Oriente, como la estrella de Palestina.

En suma, se presume que los “sabios de Oriente” entendieron que el Señor del final de los tiempos se aparecería ese año en Palestina.

Es probable que los Reyes Magos supieran algunas profecías mesiánicas de los judíos y por eso llegaron a Jerusalén, al palacio de Herodes, preguntando por el rey de los judíos.

PÓRTICO- SANTA MARÍA DE LA GUARDIA- ESPAÑA
DETALLE EPIFANÍA
EPIFANÍA-LOS TRES REYES MAGOS
ADORANDO AL NIÑO
LA EPIFANÍA- FEANCISCO DE ZURBARÁN-esp.

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PERDIDA INOCENCIA DE LOS NIÑOS-ENVIANDO SUS PEDIDOS A LOS REYES MAGOS



CISMA EN LA IGLESIA - enero 2022

CONCLUSIÓN: 
(...) Dios todo lo hizo con peso, orden, número y medida, pero el hombre se empeña en destronar el orden, en subvertir valores sociales, intelectuales, morales y religiosos. Pone en lugar del elemento imperioso de la virtud y el bien las barbaridades de su corazón mal inclinado, y deja desorbitado a su espíritu que no tiene piedra de toque ni regla fija, para controlar los actos de su vida, a fin de que la conciencia descanse en el justo medio de la virtud, evitando los extremos del defecto o el exceso. 

Todo se discute, todo se subvierte, todo se controla, aunque esté rubricado por la ciencia de siglos y por la tradición autorizada; y de las discusiones que de ser serenas habría de brotar la luz, brota la confusión, porque donde sólo hay multitud sin criterio ilustrado y sereno, necesariamente ha de producirse un caos. 

  Más todavía. Empeñados ciertos varones graves en demoler todo lo subsistente, procuran sacudir la ignorancia de los auditores por medio de novedades, y acontece en efecto que, basta que una idea, un juicio u opinión se presente como novedad, para que sin mayor discusión se abrace, aunque sea nociva, y se rechace la sentencia anterior aunque sea noble y consolidada en la verdad. Se expanden las hipótesis, lo mismo que en las vidrieras las últimas novedades de los lienzos y los modelos de zapatos.

    Si a esto añadimos la inconsistencia intelectual de las multitudes ilustradas febrilmente en mil materias que no pueden prenderse sino con alfileres, para salir de los apuros de un examen que es muchas veces una parodia de prueba de competencia, deduciréis vosotros, estimados auditores, a donde conducirá esta confusión cuando, sin estudios profundos, se carece del criterio intelectual para poder discernir con rectitud de juicio.

    Ricardo León pintando a uno de estos sabihondos dice que:

 Se atiborra de lectura.

Cita nombres, cita escuelas.

Parla más que un sacamuelas

Sin substancias y sin mesura,

Presumiendo de cultura

Da lo soñado por visto,

Confunde a Buda con Cristo

Dice cuanto se le antoja

Y con una paradoja

Ya se acredita de listo.

 Parla de todo; de arte, de literatura, de economía social, política y doméstica; de ciencia, industria y comercio, y no solamente de religiones y religión, sino que, en su atrevida ignorancia, se encara insolente con el mismo Dios.

   No hay duda de que, nuestra época, que se caracteriza por los descubrimientos de orden material, ha llevado a la humanidad a un estado de ánimo tan angustioso, que, por momentos uno se pregunta, si el periodismo, las letras, las artes y la literatura en general, tienen por meta de sus esfuerzos la consolidación intelectual y moral de las masas, o sencillamente se hallan empeñadas en la obra satánica de hacer de la humanidad un manicomio. …”  (resaltado mío)

(Extraído del P. Virgilio Filippo, “El Reinado de Satanás) 1937- Conferencias radiales.

 


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